Los Sueños de Piedra

Una vez más, La Música…

Una propuesta diferente de abordar el inagotable tema de la música.

Imaginemos que entramos en una habitación en algún lugar de Estados Unidos en los años 60. Al entrar escuchamos un golpe de tambor que llama poderosamente nuestra atención, suena como un anuncio, ¿de qué? Irrumpe una voz extraña que empieza a contar una historia: “Erase una vez…”. Todo es misterioso, los sonidos, la historia, toda la composición de aquello que se va dibujando como una canción. La escuchamos en silencio, con intriga, como en un encuentro con algo nuevo, indescifrable, con cierto halo místico, esperamos un estallido, un desenlace y, cuando más cercano parece –en el momento del estribillo-, no acaba de llegar y la voz nos pregunta, ¿cómo se siente? (How does it feel?).

“Cada vez que uno la escucha, el primer sonido es tan crudo y sorprendente que esa hueca fracción de segundo que lo sigue sugiere la imagen de una casa cayendo por un precipicio: invoca un vacío.”


“(…) es como una caverna. Entras en ella a oscuras; la única luz que hay viene de unas pocas chispas en la pared que, cuando uno las mira, parecen casi seguir un ritmo. Empiezas a sentir que es posible predecir cómo se van a suceder los destellos, pero cuando más atención pones al mirar, menos fijo parece todo. Las chispas se convierten en sombras, y es imposible anticipar sus movimientos. De repente, la oscuridad, la luz y las sombras se dirigen todas hacia ti, cada una de ellas reclamando tu atención. Es imposible mirar en todas las direcciones al mismo tiempo, pero sientes que lo debes hacer. La estancia empieza a dar vueltas, y uno intenta fijar la atención en un solo elemento, seguirlo, pero inmediatamente aparece otra cosa que te distrae.”

Imaginemos haber estado en ese preciso momento del estallido de un sonido completamente nuevo. Esta es la propuesta que nos hace el crítico estadounidense Greil Marcus: una entrada a los 6os a través de la historia de una canción que contiene la historia de una época, de una sociedad y de un estilo musical, el rock: la historia de Like a Rolling Stone.

Imaginemos ahora la caverna que describe Marcus desde una época mucho más lejana, en un mundo lleno de oscuridad y misterios, un lugar en el que recién empezamos a insertarnos y marcar límites, senderos y diferencias: revisemos desde allí esta idea de un escritor francés:
Sostengo que las grutas paleolíticas son instrumentos de música cuyas paredes fueron decoradas.
Son resonadores nocturnos que fueron pintados de un modo nada panorámico: se los pintó en lo invisible. Son cámaras de eco, y el eco determinó la elección de las paredes decoradas. El eco es el lugar del doble sonoro (del mismo modo que la máscara es el lugar del doble visible: máscaras de bisonte, máscaras de ciervo, máscaras de ave de presa de pico curvo, maniquí del hombre-bisonte). El hombre-ciervo representado al fondo del agujero sin salida de la gruta de Trois-Fréres sostiene un arco. No distinguiré el arma de caza de la primera lira, así como tampoco distinguí a Apolo arquero de Apolo citarista.

[Fuente: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/#ixzz25hBEIVth]

Pensemos pues la música desde una relación más íntima con ella, que nos relacione con los primeros hombres del paleolítico y con la generación mítica de los 60s, pensémosla desde una relación que puede ser mejor concebida desde una biología de los gustos musicales y su papel en nuestro proceso de evolución como especie humana. Hay un documental bastante interesante que aborda estos temas en una exploración de la relación de nuestro cerebro con la música, una de las ideas que allí se arrojan es que la música fue parte esencial de nuestro desarrollo evolutivo por los lazos sociales que ella genera, los seres humanos, dicen, somos los únicos que podemos armonizar los sonidos, armar un ritmo a partir de ellos y eso implica una relación social harto compleja que desarrollamos como especie:

En este sentido más elemental de la música podemos entender de mejor forma la idea de Bernstein de que la música no tiene ningún mensaje. La música no transmite información, es una experiencia que explora la esencia creativa de lo humano, aquello que lo une con los dioses de una manera sublime, espiritual, pero que también lo relaciona con la naturaleza presente “irremediablemente” en su ser, su cuerpo. La música es eminentemente una experiencia corporal pero que explora lo divino que hay en el hombre. Quizás por eso podamos arriesgar la idea de que la música resume de la manera más perfecta la esencia de lo humano, su materialidad animal y su materialidad social -semiótica, política, como se la llame-. El tema de lo humano que resulta tan difícil pensar, en tanto una dualidad de naturaleza y transnaturalización que nos divide en conciencia y cuerpo, se resume en la experiencia musical de una manera hermosamente simple.

Imaginemos por último, esta experiencia también de una forma diferente, rebasándose a sí misma como experiencia fundamentalmente auditiva:

Una mirada diferente que propone renovar nuestras discusiones pendientes sobre la música, bienvenidos los comentarios.

2 comentarios el “Una vez más, La Música…

  1. Eta Carinae
    septiembre 14, 2012

    Bien por las propuestas de abordaje expuestas, ya tenemos varios puntos para aproximarnos a la música. La mención a una de las síntesis musicales más brutales como fueron los sesenta, el documental con información interesante sobre la neurología de la música (alrededor del minuto 32 ocurre lo más interesante), nuestro remoto pasado de seres-músicos (dicen investigadores de la evolución humana, que no sólo la danza y la música no estaban separadas como menciona el doc.; sino que el mismo acto del habla era musical, “los homo sapiens hablaban rap” según ellos, y la mención al post de Erik Satie (donde se puede leer opiniones de diversa longitud y profundidad, desde Nietzsche a Bourdieu, pasando por Bernstein y el propio Satie, amigo del chileno Huidobro). Por último, desde la escritura literaria y poética se habló algo de las aliteraciones como componentes sonoros del lenguaje litótico y no litótico: la música de la poesía. Hay con que.

  2. Eta Carinae
    septiembre 14, 2012

    Odio al pelado de lentes que creó la fórmula para encontrar los éxitos musicales.
    Lo gracioso fue Sting: “Dicen que Roxanne es un reggae, pero es un tango”.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 13, 2012 por en Arte, Ciencia, Música y etiquetada con , , , , , .

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