Los Sueños de Piedra

Milan Kundera: Las edades de la vida disimuladas detrás del telón

Desde bibliotecaignoria  les presento este fragmento de una obra de Kundera llamada: “En El telón, Ensayo en siete partes”.

 http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2011/09/milan-kundera-las-edades-de-la-vida.html#ixzz1uDNspCOx

 

Las edades de la vida disimuladas detrás del telón

Dejo desfilar ante mí las novelas de las que me acuerdo e intento precisar la edad de sus protagonistas. Curiosamente, son todos más jóvenes que en mi memoria. Y eso porque no representaban para sus autores la situación específica de una edad, sino más bien una situación humana en general. Al final de sus aventuras, y después de comprender que ya no queda vivir en el mundo que lo rodea, Fabricio del Dongo se va a la cartuja. Siempre me ha gustado esta conclusión. Salvo que Fabricio es todavía muy joven. ¿Cuánto tiempo soportaría un hombre de su edad vivir en una cartuja, por muy dolorosamente decepcionado que esté? Stendhal eludió este asunto haciendo que Fabricio se muera tras un solo año de reclusión. Mishkin tiene veintiséis años, Rogozhin veintisiete, Nastasia Filípovna veinticinco, Aglaia sólo tiene veinte y es precisamente ella, la más joven, quien al final destruirá, con sus irracionales iniciativas, la vida de todos los demás. Sin embargo, no se examina la inmadurez en sí de estos personajes. Dostoievski nos cuenta el drama de los seres humanos, no el drama de la juventud.

Rumano de nacimiento, Cioran, a sus veintiséis años, se instala en París en 1937; diez años después, publica su primer libro escrito en francés y se convierte en uno de los grandes escritores franceses de su tiempo. En los años noventa, Europa, tan indulgente antaño con el incipiente nazismo, se lanza contra las sombras de éste con valiente combatividad. Llega el tiempo del gran arreglo de cuentas con el pasado, y las opiniones fascistas del joven Cioran de la época en que vivía en Rumania se ponen, de repente, de actualidad. En 1995, muere a los ochenta y cuatro años. Abro un gran periódico parisiense: en dos páginas, un despliegue de artículos necrológicos. Nada sobre su obra; es su juventud rumana lo que dio náuseas, fascinó, indignó e inspiró a sus escribas fúnebres. Revistieron el cadáver de un gran escritor francés con un traje folclórico rumano y lo obligaron, en su ataúd, a levantar el brazo en un saludo fascista.

Poco tiempo después, leí un texto que Cioran había escrito en 1949, cuando tenía treinta y ocho años: «… No podía siquiera imaginarme mi pasado; y, cuando ahora pienso en él, me parece recordar los años de otro. Y reniego de ese otro, todo mi “yo mismo” está en otro lugar, a mil leguas del que fue». Y más adelante: «… cuando vuelvo a pensar (…) en todo el delirio de mi yo de entonces, me deja estupefacto enterarme de que aquel extraño era yo».

Lo que me interesa de ese texto es el asombro del hombre que no logra encontrar vínculo alguno entre su «yo» presente y el de antaño, que se queda estupefacto ante el enigma de la identidad. Pero, me dirán, ¿es este asombro sincero? ¡Claro que sí! En una versión más corriente, todo el mundo sabe eso: ¿cómo pudo usted tomar en serio tal tendencia filosófica (religiosa, artística, política)?, o (más trivialmente): ¿cómo pudo enamorarse de una mujer tan tonta (o de un hombre tan estúpido)? Ahora bien, así como, para la mayoría de las personas, la juventud pasa rápido y sus extravíos no dejan huella, la de Cioran ha quedado petrificada; no puede uno burlarse de un amante ridículo y del fascismo con la misma sonrisa condescendiente.

Estupefacto, Cioran miró atrás en su pasado y tuvo un arrebato (sigo citando el mismo texto de 1949): «La desdicha es cosa de jóvenes. Son ellos los que promueven doctrinas intolerantes y las llevan a la práctica; son ellos quienes necesitan sangre, gritos, tumulto y barbarie. En la época en que era joven, toda Europa creía en la juventud, toda Europa la empujaba a la política, a los asuntos de Estado».

¡Cuántos Fabricios del Dongo, Aglaias, Nastasias, Mishkins veo a mi alrededor! Están todos al principio de un viaje hacia lo desconocido; sin duda alguna, van errabundos; pero ese vagar suyo es singular; vagan sin saber que vagan; porque su inexperiencia es doble: desconocen el mundo y se desconocen a sí mismos; sólo cuando la hayan visto con la distancia de la edad adulta estarán capacitados para comprender la noción misma de vagar. De momento, al ignorar por completo la mirada que el porvenir lanzará un día sobre su pasada juventud, defienden sus convicciones con más agresividad que la que un hombre adulto, que ya pasó por la experiencia de la fragilidad de las certezas humanas, utiliza para defender las suyas.

El arrebato de Cioran contra la juventud traiciona una evidencia: desde cada observatorio levantado sobre la línea trazada entre el nacimiento y la muerte, el mundo aparece distinto y se transforman las actitudes de quienes se detienen allí a observar; ¡nadie comprenderá al otro sin ante todo comprender su edad! Sí, ¡es tan evidente, oh, tan evidente! Pero sólo las pseudoevidencias ideológicas son visibles de entrada. Cuanto más evidente es una evidencia existencial, menos visible es. Las edades de la vida se disimulan tras el telón.

Milan Kundera

 

4 comentarios el “Milan Kundera: Las edades de la vida disimuladas detrás del telón

  1. jggu
    mayo 9, 2012

    valioso.

  2. ¡Odumodneurtse!
    mayo 17, 2012

    Lo que más llama mi atención acerca de este post es el hecho de que prácticamente no hayan comentarios, y que los que hay sean muy cortos. Aquí se ponen en discusión una serie de cosas que en realidad forman parte de nuestro día a día: ¿quién de nosotros no le dedica al menos unos segundos al día al hecho de ser joven? ¿al compromiso con la política? más aún: ser jóvenes y políticos. Además se está hablando de Cioran, y del nazismo. Este último tema siempre invocado pero todavía no asumido de frente. Y quien escribe es Kundera, ¿más razones para opinar?

  3. mPsC
    mayo 21, 2012

    A propósito del tema de la edad, Kundera se refiere a él en La Ignorancia. Los dos personajes principales del libro no se reconocen en sus recuerdos de su juventud que se concretan en las relaciones con los viejos conocidos. La distancia de su país provoca en ambos casos mirar con bastante distancia lo que fueron sus vidas en ese lugar que coincide con sus edades de juventud. Y aunque en el libro se trata de un distanciamiento físico real, creo que podría entenderse así la adultez. En la juventud se vive lo inmediato porque el futuro es lejano. La etapa adulta permite un distanciamiento crítico porque casi se habita el futuro.

    • ¡Odumodneurtse!
      mayo 21, 2012

      Archiconocido, entre nosotros también, el poema “Cuando éramos niños”. No está demás recordarlo a propósito de este tema:

      Cuando éramos niños
      los viejos tenían como treinta
      un charco era un océano
      la muerte lisa y llana
      no existía.

      luego cuando muchachos
      los viejos eran gente de cuarenta
      un estanque era un océano
      la muerte solamente
      una palabra

      ya cuando nos casamos
      los ancianos estaban en los cincuenta
      un lago era un océano
      la muerte era la muerte
      de los otros.

      ahora veteranos
      ya le dimos alcance a la verdad
      el océano es por fin el océano
      pero la muerte empieza a ser
      la nuestra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en mayo 7, 2012 por en Arte, Filosofía, Literatura y etiquetada con , , , , , .

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 52 seguidores

Estadísticas del sitio

  • 25,876 visitas

Temas

Woodbine

An experimental hub in Ridgewood, Queens for developing the skills, practices, and tools for building autonomy in the Anthropocene.

Modern Clicks

La web de Carlos A. Scolari (@cscolari)

Angelus Novus

Über den Engel der Geschichte und mehr

Elsye Suquilanda

writer, film maker, performance artist

Fractal Ontology

refracting theory: politics, cybernetics, philosophy

participatory sense-making

the enactive approach to intersubjectivity

Stephanie Newman

Stephanie Newman

The Catjects Project

"Jeder soziale Kontakt wird als System begriffen." (Niklas Luhmann)

A %d blogueros les gusta esto: